
MARRUECOS: LOS CONDIMENTOS DEL DESIERTO
Marruecos es una tierra de cruces. Situada entre el Sahara, el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, ha sido y sigue siendo un punto de encuentro (y desencuentros) comerciales, religiosos, idiomáticos y culturales. Su historia rica y cambiante se hace presente cada día: en las plazas de las grandes ciudades, con sus puestos de comidas o telares, en el medio del desierto, mientras se prepara un té en una casa de arena, los aromas y los colores cuentan en susurros una historia de desgarramientos y grandeza.
DE BEREBERES Y FENICIOS
Los primeros grupos humanos que poblaron Marruecos llegaron a la zona hacia el año 8.000 AC. Los estudios mas recientes indican que en tiempos neolíticos el territorio marroquí era menos árido y que tal circunstancia favoreció el surgimiento de la cultura agrícola capsiana, como en todo el litoral mediterráneo.
Antes de las primeras incursiones de los fenicios, el territorio actual de Marruecos era habitado por los berebere, un grupo de tribus euroasiáticas de origen incierto.
Las tres principales tribus berebere eran la de los sanja, la de los masmoda y la de los zenata. Los zenata, fundadores de la Dinastía Merinide, eran nómadas y dominaron el territorio adyacente a la actual Argelia. Los masmoda eran una tribu dedicada a la agricultura cerca de la cordillera de Atlas, y dieron lugar a la Dinastía Almohade. Los Sanja, guerreros y también nómadas, derivaron en la Dinastía Almorávide, que fundaría la ciudad de Marrakech.
Los fenicios llegaron a las tierras del norte de África en el siglo XII AC, y comenzaron a fundar sus colonias. Establecieron puestos comerciales en la costa oriental, como los famosos saladeros de pescado que todavía pueden verse en ciudades como Tánger y Rahat, y establecieron su centro en Cartago (hoy Túnez). Cabe aclarar que los fenicios eran principalmente comerciantes, no conquistadores. Una vez lograda la prosperidad de Cartago, muchos migraron a la costa marroquí para potenciar y extender sus posibilidades de producción y exportación. De esta manera Marruecos se integró al sistema comercial mediterráneo.
Desde tiempos remotos, el control sobre Marruecos permitía dominar el Paso de Hércules, nombre dado entonces al estrecho que comunica al Mediterráneo con el Océano Atlántico. Esta posición estratégica y los recursos agrícolas y ganaderos convirtieron a su territorio en objeto de la codicia de otros pueblos.
En el año 203 AC el imperio númida que gobernaba Marruecos y Argelia fue derrotado y anexado por el Imperio Romano. Para ese momento, los pobladores marroquíes eran conocidos como masaselios o mauris.
LA LLEGADA DEL ISLAM
A partir del siglo III numerosas comunidades bereberes se convirtieron al cristianismo. En el año 429, una invasión de los Vándalos asoló Marruecos e inició una feroz masacre contra los cristianos que habitaban la zona.
La llegada de Sidi Okba Ben Nafi en el siglo VII inició la difusión del islamismo en Marruecos. Al frente de un ejército árabe derrotó a las fuerzas bereberes e impuso el Corán en la región. Los berebere aceptaron el Corán y participaron de la expansión islámica, pero mantuvieron siempre su lengua y sus costumbres.
En el 703 los berebere apoyaron al líder omeya en la expansión del islamismo hacia el sur de España, y sectores distantes de Marruecos. Los pocos grupos de cristianos que quedaban huyeron rumbo a la península ibérica.
La dinastía Idris dominó Marruecos desde el fin del siglo VIII. Su líder, Idris Ben Abdallah, descendiente del profeta Mohamed, llegó a la zona en el año 788. Atravesó Egipto, Tánger y Volubilis. Los berebere lo proclamaron Rey y se comprometieron a seguirlo. Luego de su muerte fue coronado su hijo, de apenas 12 años: Idris II. Él fundó la ciudad de Fez, que recibiría en el año 818 a miles de familias árabes expulsadas por los cristianos españoles. Al poco tiempo, gracias a las habilidades y el conocimiento de estos inmigrantes, Fez se convirtió en el centro cultural y espiritual del Islam. Esta dinastía reinó hasta el 974, cuando fue reemplazada por los almorávides ante la muerte de Idris II.
Los almorávides eran una dinastía berebere, que por su carácter nómada desconocía los principios del cultivo. Esta dinastía impuso el Islam a los pueblos negros del Sahara; en 1060 fundó Marrakech e inició el avance sobre España, con tal éxito que gran parte del territorio español pasó a formar parte del Imperio Almorávide.
Ben Turnet inició la dinastía de los almohades, que hacia el siglo XII expandió el imperio marroquí hasta Trípoli.
EL AUGE Y LA CAÍDA
En este período Marruecos experimentó un auge económico y científico. El rey Yacub Yussef, conocido como Al Mansur, fundó Rabat y la protegió con poderosos fortines. El líder espiritual de la Dinastía de los almohades era Mohamed Toumar, creador de la doctrina muwahhidin (unidad absoluta con Dios). De esta manera, el crecimiento espiritual e intelectual se anudó al ya mencionado auge económico, derivado entre otras cosas de su ubicación privilegiada para el comercio transahariano.
En 1248 los rebeldes musulmanes de la tribu berebere benimerine tomaron el poder e iniciaron el periodo merenida. La derrota en España (campaña de la Reconquista Ibérica) y la perdida de los territorios en Túnez y Argelia sumieron a Marruecos en la desesperación. Para peor, los ejércitos españoles comenzaron su avance sobre el territorio marroquí y tomaron las ciudades de Tetuán en 1399 y Melilla en 1496. La llegada de la dinastía Wattasi no pudo frenar la decadencia y la anarquía en la que se sumergió Marruecos. Aprovechando en momento de debilidad, Portugal inició la invasión de Marruecos con el fin de controlar la actividad de los corsarios que asolaban el comercio portugués y español que recorría las costas africanas. Fundó asentamientos y estableció fortificaciones a lo largo de la costa marroquí, aunque un siglo más tarde estos fuertes ya habían sido abandonados ante los constantes ataques terrestres de los guerreros bereberes. España logró el control de la ciudad de Ceuta y Portugal retuvo Tánger, que luego fue cedida a los británicos en 1661.
La llegada al poder de la tribu de Ben Saad en 1557 significó el inicio de la contraofensiva marroquí contra los invasores europeos. Pero además recuperó la magnificencia de las grandes ciudades marroquíes e inició la construcción del mítico palacio de El Badi.
MARRUECOS DIVIDIDA, GANACIA DE EUROPEOS
Hacia el siglo XVIII los alauítas tomaron el poder cuando Mouley Rashid accedió al trono. La muerte del monarca Mouley Ismail en 1727 y la lucha por la sucesión entre sus hijos sumió al país en una sangrienta guerra civil. En los años siguientes las potencias europeas aprovecharon el caos y el hambre para fundar enclaves en territorio marroquí. Gran Bretaña, Francia, Alemania y España se repartieron el territorio mientras la corona local ejercía un poder formal sobre sus súbditos.
Durante el periodo en que las potencias europeas pretendieron que Marruecos fuera un territorio internacional “de hecho”, se establecieron fortificaciones para sostener su dominio. El Tratado de Fez de 1912 convirtió a Marruecos en un protectorado Frances y en 1932 la ciudad de Tánger fue declarada como territorio internacional. El acuerdo otorgó a España las ciudades de Ceuta y Melilla, situación que se mantiene hasta el presente. En ese periodo, cerca de medio millón de colonos franceses ocuparon las tierras más fértiles de Marruecos.
Los guerreros bereberes presentaron una feroz resistencia que puso en jaque a las modernas y bien entrenadas tropas de Francia y España. En 1920, los soldados de Abdel El Karim derrotaron a 60.000 tropas españolas y fundaron la republica de El Rif, que se proclamó independiente de las naciones europeas y desconoció la autoridad del sultán. Una ofensiva conjunta de los ejércitos hispanos y francos al mando del mariscal galo Phillipe Petain acabó con la nación berebere.
En 1956 el Sultan Ben Yussef se proclamó rey Mohamed V de Marruecos. El nuevo monarca declaró la independencia marroquí y negoció hábilmente para lograr la salida de las tropas extranjeras de su territorio. Durante su reinado, España abandonó las regiones de Tarfaya e Ifni y se abolió el estatuto de Tánger como ciudad internacional.
El rey Hassan II, heredero de Mohamed V desde 1961, debió enfrentar tres intentos de golpe de estado y la acción del Frente Polisario de Liberación apoyado por Argelia, que luchaba por la independencia del Sahara Occidental. En 1963 las tropas de Marruecos y Argelia entraron en guerra por diferencias territoriales, conflicto que finalizó con la intervención de la Organización Unida Árabe.
LA CRISIS ECONÓMICA Y LOS CONFLICTOS POR EL SAHARA
En los años posteriores la corona llevó adelante un programa de restitución de las tierras a los propietarios originales, provocando la salida masiva de los colonos europeos y sus descendientes. Pero además fue un periodo de violencia estatal durante el cual los opositores fueron duramente reprimidos por las tropas oficiales.
En 1975 el rey Hassan decidió ocupar el entonces llamado “Sahara español”, ocupación que dio lugar a una guerra que trastocó el escenario político del norte africano. La gran inversión armamentística y la caída de los precios de exportación en el mercado internacional produjeron una gravísima crisis económica.
La sequía que tuvo lugar entre 1980 y 1981 generó una escasez de alimentos que obligó al gobierno a importarlos, disparando la deuda externa hasta límites insostenibles.
Entre 1985 y 1990 Marruecos comenzó una serie de reformas liberales y privatizaciones. De tanto en tanto, los sectores opuestos a la administración de Hassan II protagonizan revueltas que son usualmente reprimidas por la policía y los grupos paramilitares asociados al régimen. La asunción del nuevo rey, Mohamed VI, dio inicio a una serie de reformas para ampliar la participación política y modernizar las instituciones sociales. La presencia de grupos terroristas islámicos y su participación en los atentados en Atocha, España, del 11 de marzo de 2004, prendieron las alarmas por el posible crecimiento del fundamentalismo en la sociedad marroquí.
En 2005 se produjo un levantamiento popular en el Sahara Occidental contra el gobierno marroquí. Las protestas fueron duramente reprimidas. A los saharauis se les prohibió izar su bandera o mencionar a su partido político (el Frente Polisario). Defensores de Derechos Humanos fueron encarcelados y, en muchos casos, torturados.
En 2006 la ONU propuso una mediación en el conflicto por el Sahara, cargo de Kofi Annan, quien pidió establecer un co-gobierno para llamar a un referéndum al respecto. Mohamed VI liberó a 48 saharauis, presos desde el levantamiento del 2005, pero rechazó la intervención de la ONU.
Los condimentos del desierto ”

El relieve de Marruecos está dominado por el Mediterráneo y la presencia de las dos grandes cadenas montañosas del Rif y el Gran Atlas. Hacia el este, se encuentra una zona de mesetas con alturas de hasta 1300 metros. La mayor parte del territorio está dominado por el clima caluroso y seco, con temperaturas mas frías a medida que se asciende a las regiones mas altas, con un pico máximo en la cima del monte Tubkal, en el sur del Gran Atlas, que alcanza los 4.189 m de altitud. Por acción de los vientos marinos, las laderas norte son boscosas, mientras que las del sur presentan un paisaje estepario con ocasionales oasis verdes. En la región costera de 3.500 km de longitud, los vientos húmedos moderan la temperatura y crean un clima menos extremo. Hacia el norte la costa cae abruptamente desde los acantilados y el sur muestra playas más planas.
parte del territorio está dominado por el clima caluroso y seco,”

Marruecos cuenta con un sistema capitalista de mediana intervención estatal en el sistema productivo. Desde 1983 comenzó un programa de reformas liberales que se profundizaron a partir de 1990 con la llegada del monarca Mohamed VI al trono.
La pesca produce una parte significativa de los ingresos nacionales. Los principales puertos son Agadir, Essaouira, El Jadida y Larache. Su principal recurso minero es la explotación de fosfatos, del cual es el país con la mayor reserva mundial de este recurso. Además, produce plomo, plata, cobre, carbón y cinc. La agricultura se orienta tanto a la satisfacción de la demanda interna como a la exportación, destacándose la producción de trigo, cítricos, remolacha y azúcar.
La industria textil marroquí es famosa desde hace siglos por sus productos de alta calidad. En años recientes, ha avanzado en la industrialización de los procesos de producción. Ha desarrollado otras ramas industriales como las dedicadas al refinamiento de petróleo, farmacéutico, automotriz y electrónico. El turismo y las remesas enviadas por ciudadanos residentes en el exterior son una fuente considerable de ingresos.
Los buenos desempeños económicos le han permitido crecer a tasas significativamente altas incluso en periodos de crisis global.
La industria textil marroquí es famosa desde hace siglos por sus productos de alta calidad”

Las historia de migraciones y conquistas ha aportado componentes de variadas razas llegadas con la conquista y el comercio. La etnia mayoritaria de Marruecos es la árabe, que representa al 44% de la población. El segundo grupo en importancia son los bereberes, que en sus diversas variantes alcanza al 43% de los marroquíes. En 10% desciende de las etnias moriscas. En las regiones montañosas es posible hallar bereberes de menor mestizaje, cuyos rasgos raciales y culturales distintivos han sobrevivido al paso de los siglos.
Por años los gobiernos árabes intentaron borrar la cultura berebere y recién a mediados del siglo pasado se comenzó a reconocer el derecho a los integrantes de esa comunidad a preservar sus hábitos ancestrales. El grupo más consistente fuera de los bereberes esta constituido por los europeos y sus descendientes cuya representatividad no supera el 0,6% de la población.
El 98% de los marroquíes pertenecen a la corriente sunnnita del islamismo. Existe una pequeña comunidad cristiana que profesa vertientes antiguas de esa religión. En las regiones urbanas vive un grupo de judíos y protestantes.
La lengua mas hablada es el árabe, aunque para algunos actos administrativos y comerciales se utiliza también el francés y en algunas regiones el español. El idioma árabe marroquí o “darija” cuenta con sus propias inflexiones y palabras, por lo que a nivel público se suele utilizar la versión clásica del idioma y a nivel popular se usa la variación local del lenguaje. Las comunidades bereberes utilizan los dialectos de esa cultura en sus intercambios cotidianos.
A causa de las dificultades económicas, los conflictos políticos o por la necesidad de acceder a mercados de consumo, cerca de 3 millones de marroquíes se han desplazado a otros países. Los mayores receptores han sido, en orden de importancia, Francia, el Sahara Occidental, España, Italia, holanda y Bélgica.
El segundo grupo en importancia son los bereberes”
El Islam, las tradiciones bereberes y la influencia occidental son las tres grandes corrientes que definen a la cultura marroquí.
En las calles marroquíes están pobladas vistiendo chilabas, vestimentas de algodón largas y holgadas caracterizadas por sus colores vivaces. Las mujeres suelen usarlas mas ajustadas y con algunos bordados como decoración. En cualquier caso, una capucha usada durante milenios para protegerse del sol completa esta típica prenda del lugar. Algunos hombres utilizan aun el fez, sombrero identificado con la cultura del Magreb que suele ser fabricada por hábiles artesanos. En cuanto al calzado, se estila utilizar babuchas o sandalias.
La música marroquí esta representada por el chabi, la gnaoua y el rai. El chabi procede de la fusión entre los ritmos árabes y andaluces. Se lo puede oír en bares y cafés en los que su ritmo acompasado resulta ideal para lograr un ambiente relajado. El gnaoua se origina en el sur del país y está emparentado con los ritmos del África Negra. Es ejecutado a partir de instrumentos de percusión como el tbal y el querbat. El rai, mas vinculado a la historia berebere y las tradiciones del desierto, se caracteriza por abordar los antiguos relatos de la vida ancestral y las cuestiones más urgentes del devenir del pueblo marroquí. La danza ahidous, sensual y exótica, suele ser el marco ideal para disfrutar de la música de Marruecos.
La riqueza del arte marroquí puede ser observada en los zocos o mercados que lo han hecho famoso en todo el mundo. Alfombras de riquísimo diseño, textiles de magníficos colores y tramas y objetos de alfarería y orfebrería de factura exquisita son parte de la oferta que ha atraído por siglos a los visitantes de todo el mundo.
Pero el producto más famoso de la artesanía local y que recibe precisamente su denominación por la habilidad de los artistas locales es la marroquinería. No menos importante es la fabricación de mosaicos y tallas de madera, sumamente apreciadas para la decoración.
La cultura berebere se conserva intacta en muchas aldeas del interior. La celebración del Mousseum of Sidi Mohammed M'a al-Anim en el mes de mayo, permite observar la reunión de los lideres de esa comunidad y el despliegue de sus rituales, vestimentas y costumbres tradicionales.
Rabat
La capital de Maruecos tuvo varios nombres a lo largo de su historia. A poco de ser fundada en el siglo III AC fue denominada Chellah. Cuando fue ocupada por los romanos en el año 40, pasó a llamarse Sala Colonia. En el 250 fue abandonado por los romanos y denominado Ribat por los bereberes, nombre que designaba a los fuertes en idioma local. A partir de 1195 Yaqub al Mansur ordenó construir grandes palacios, mezquitas y recintos fortificados. A partir de entonces Rabat se transformó en el centro político militar de Marruecos. La fortaleza de Udaia y la Torre Hassan sobrevivieron al asalto y saqueo español de 1260. En la necrópolis de Chella pueden observarse las ruinas de antiguos asentamientos fenicios y cartagineses.
Casablanca
La antigua ciudad de Anfa servía de referencia a los navegantes portugueses por una pequeña edificación blanca situada en lo alto de una colina. De allí nació su denominación occidental. En el siglo XV fue destruida durante una invasión lusitana y refundada en 1770 por orden del sultán Mohamed Ben Abadía y recibe la denominación darija de “Dar Beida”. La ciudad cobró fama en la película de 1942 que llevó su nombre y que fuera protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en la que se la describía como un sitio de intrigas y espionaje. La impresionante Mezquita de Hassan II y la Catedral del Sagrado Corazón son quizás los edificios religiosas mas celebres de la ciudad. El mercado central y sus centenarias historias, el faro de Hank, el mercado de Derb Ghallef y el marabout de Sidi Abderrahman también atraen la atención de los turistas interesados en la historia.
Marrakech
La famosa ciudad de Marrakech nace en el año 1062 cuando los bereberes almorávides liderados por Youssef Ibn Tachfin decidieron instalar un puesto militar para controlar la región circundante. Fue además la plataforma para la conquista árabe de España y en un punto estratégico disputado por las diferentes dinastías marroquíes. Pero ademas fue el centro de la comunidad científica y filosófica que aportó valiosos conocimientos a la humanidad. La parte antigua de la ciudad conserva las murallas y edificios que recuerdan su rico pasado de guerras y comercio. La Medina de Marrakech y la Madraza de Ben Youssef continúan siendo el centro de la vida religiosa de la ciudad. No menos impresionante es el Palacio Dar si Said y las ruinas del mangifico edificio del Palacio Badi. En La Menara, se conserva una parte de los jardines que mandara a construir el Sultan en el siglo XII y que en su momento convirtieron a la ciudad en un sitio de renombre en el mundo conocido.
Tánger
Tánger fue fundada por los fenicios en el año 1450 AC como parte de la cadena de asentamientos que facilitaban el comercio en el Mediterráneo. Recibe su nombre en honor de Tingis, esposa de Anteo, figura de la mitología berebere. La ciudad fue sucesivamente dominada por árabes, bereberes, romanos, cartagineses, visigodos, bizantinos, portugueses, ingleses e italianos. Alcanzó la fama de ciudad internacional en la que convivían diferentes culturas dedicadas al comercio. Entre 1825 y 1956 fue declarada ciudad internacional y volvió a la soberanía marroquí cuando el país logró su independencia. El Kashbah aloja los edificios reales y preserva el estilo arquitectónico que identifica a Tánger. En su interior, el palacio de Dar el Makhzen refleja el lujo y preciosismo del arte musulmán en su más alta expresión. En el Zoco Chico conviven las culturas y mercancías que le dieron fama milenaria. En las afueras de la ciudad se encuentra la mítica Cueva de Hércules, en donde la leyenda afirma que el héroe griego descansó antes de emprender sus doce tareas.
Fez
Quienes visitan Fez afirman que es la ciudad que mejor refleja el espíritu y la historia marroquí. Fue fundada por el emperador Idris I con la idea de erigir una capital para su reino. Fue un enclave musulmán y árabe que pretendió enfrentar las resistencias de las mayorías bereberes que poblaban Marruecos. Compitió con Marrakesh para convertirse en el centro espiritual y científico del occidente árabe. Durante los tiempos de la Inquisición en España, recibió a muchos de los judíos y musulmanes que dejaban la península en busca de libertad religiosa. Las Cubas de Fez en donde los artesanos textiles tiñen sus telas desde hace siglos es una de las imágenes distintivas de Fez. Pero además se puede visitar la gran Mezquita de El Qaraouiyyin, la Madraza de Bou Iniana, la Fortaleza Norte con sus impresionantes murallas y recintos defensivos o el lujoso Palacio Real de Fez, ricamente decorado con los ornamentos propios de la cultura musulmana.
El aeropuerto internacional de Tánger cuenta con una apropiada oferta de vuelos estimulada por la imagen de Marruecos como destino turístico de primer orden. También se puede llegar a tierra marroquí por medio de los transbordadores que partes desde España y recalan en puertos de Marruecos o en la ciudad española de Ceuta. Otras líneas cubren el enclave británico en Gibraltar con Tánger.
Marruecos cuenta con un sistema ferroviario eficiente y moderno que permite cubrir las grandes distancias de su territorio. También son eficientes los buses, que cuentan por lo general con aire acondicionado, baños y servicio de a bordo.
Para alquilar un auto se puede recurrir a las agencias de renta. Otra variante es alquilarlo a un propietario marroquí e incluso convenir un buen precio para que oficie de chofer. Los caminos de Marruecos están bien señalizados, pero el tráfico en regiones montañosas requiere de conocimientos y experiencia. En las regiones mas apartadas, no es conveniente aventurarse sin tomar las precauciones debidas ya que existen paramos inmensos sin gasolineras ni puestos para aprovisionarse.
La presencia de animales sueltos y vehículos de tracción a sangre obliga a estar atentos, más aun si se conduce de noche por regiones no urbanas.

Cus Cus
Aunque algunos consideran al Cus Cus parte de la cultura árabe, se trata en realidad de una receta procedente de la gastronomía tradicional marroquí. Se prepara con sémola de trigo molido en granos gruesos. Se lo cuece en vaporeras especiales denominadas “cuscuseras”, que contienen un recipiente inferior en donde se cocina un estofado de carne con verduras. Existe variaciones del cus Cus preparadas con cebada, harina de maíz, arroz y mijo o recetas con carne de cordero o pollo. (Tips: la gastronomía marroquí tiene infinitas formas de preparar el Cus Cus, aunque la mas tradicional se prepara con carne de pollo o cordero)
Tajín
El aroma del Tajín suele impregnar las calles de cada barrio popular marroquí. Debe su nombre al cuenco de barro cocido que le da su nombre, en el que se cuece un estofado de carnes y verduras. A veces el Tajín se prepara con res, cordero o pollo y en las regiones costeras se hace con variedades de pescado como la sardina o atún. El dulce de membrillo y las pasas le dan un segundo sabor acaramelado, que puede tornarse aun más sutil con el agregado de las aceitunas y salmuera. (Tips: el Tajaní puede ser condimentado con Ras el Hanut, una mezcla de especias característica de Marruecos que contiene, entre otros, cardamomo, pimienta, comino, nuez moscada, chufa, pimentón, jengibre y canela. Incluso puede llevar un poco de belladona y cantárida, un insecto de supuestas propiedades afrodisíacas)
Bastil
El paso de los marroquíes por España trajo consigo la influencia de la gastronomía ibérica. El Bastil es la interpretación local de la Panela, una antigua receta peninsular. Se prepara con una masa filo rellena con una pasta de carne de paloma torcaza sofrita en cebolla, y luego sazonada con perejil, comino, cúrcuma y almendras. Antes de servir se espolvorea el Bastil con azúcar y canela para realzar su sabor. (Tips: a falta de palomas frescas, se las reemplaza por pollo. Si quiere comer Bastil de paloma, pregunte antes de ser servido sobre el relleno)
Shebbakiyya
La pastelería marroquí cuenta con cientos de recetas para satisfacer el gusto por los sabores dulces que caracteriza a su sociedad. Una de las más populares es el Shebbakiyya, un preparado de tiras de atravesadas miel, almendras, harina, vinagre, canela, azafrán y una cobertura de sésamo (Tips: antes que Occidente desarrollara las barras energizantes, los marroquíes habían logrado un producto de similares propiedades con la Shebbakiyya. Con la ingesta de una de ellas, se siente saciedad por largo tiempo)
Zaaluk de berenjenas
Las berenjenas son una parte primordial de la gastronomía marroquí. Aunque el Zaaluk de Berenjenas es un plato simple, Ningún turista debiera dejar de comerlo si pisa tierra marroquí. Se prepara con berenjenas hervidas previamente, que luego son picadas y cocidas en una salsa de tomates. Se las deja cocer hasta que toman la consistencia de una pasta. Luego se le agrega limones encurtidos (es decir, dejados en salmuera por unos meses) y aceitunas. Al servirlos, una rama de cilantro o perejil le agregará el perfume característico. Aunque puede comerse solo, el Zaaluk suele acompañarse con arroz o pastas.
Djej Emshmel
Apasionados por los gustos fuertes, los marroquíes tienen en el Djej Emshmel una exquisita manera de preparar el pollo. Consiste en el marinado de una pieza de pollo en sal, pimientos, pimienta y ajo. Luego se lo hierve y a medida que se cuece se le agrega cilantro, azafrán, limón y comino, además de trozos de limón encurtido para darle un sabor fuertemente acido. El pollo sirve con arroz y en algunas regiones marroquíes se le agregan menudos de pollo cocidos en el mismo caldo. (Tips: se trata de un plato ideal para los días fríos o templados, ya que aporta un número importante de calorías al cuerpo)
Bebidas típicas
Te
Los marroquíes de todas las clases sociales son bebedores eternos de té. Como muchos otros pueblos de la región, se prepara en una tetera metálica que luego se usa para verter el agua desde cierta altura en vasos de vidrio, y crear así una bebida caliente y burbujeante. Se estila tomar te negro o verde, al que invariablemente se le agrega menta (para preparar el famoso “te moruno”) y, casi siempre, azúcar o miel. En ocasiones especiales, se le agregan unas gotas de Absenta o ajenjo, un licor de sabor anisado. (tips: para el marroquí el invitar un té es una forma de demostrar interés o agrado. El rechazarlo puede ser interpretado como una ofensa)
Leche de almendras
La leche de almendras es muy popular entre los marroquíes, que suelen beberla fría para apaciguar el calor. Se prepara con pasta de almendras molidas y mezcladas con agua, producto que luego es aromatizado con vainilla o chocolate. El resultado de este proceso es una bebida de alto contiendo de proteínas.
Mahia
La presencia de una numerosa comunidad judía en el pasado marroquí se verifica en la elaboración de Mahia, un licor de higos procedente de la gastronomía hebrea. Aunque las leyes coránicas prohíben el consumo de bebidas alcohólicas, algunas comunidades de la costa consumen ocasionalmente este licor de alto contenido etílico y fuerte sabor elaborado artesanalmente en el norte del país. (Tips: en algunos restaurantes se lo sirve luego de las comidas por su poder digestivo)
Café
El café forma parte de la vida social de los marroquíes, que lo usan como excusa para iniciar largas conversaciones o para distenderse al final de un día de trabajo. Se lo prepara fuerte y concentrado. En ocasiones se lo agrega un poco de leche (se le conoce localmente como caffé cassé) o crema para suavizar el sabor. (Tips: dado su fuerte sabor, se puede pedir un poco de agua para diluirlo)
sémola de trigo molido en granos gruesos”
Tips
• Salvo los ciudadanos de la Unión europea, EEUU, Reino Unido, Australia y Nueva Zelandia, todos los visitantes deben tramitar previamente una visa de turista.
• En los zocos existe el riesgo de los carteristas que aprovechan las grandes aglomeraciones para hurtar billeteras y otras pertenencias.
• El sistema de agua en las grandes ciudades es bueno, pero aun así debe beberse agua embotellada en cualquier sitio que se visite. Los mismo sucede con los puestos callejeros y la higiene en la preparación de comidas; que el aroma de las comidas no lo lleve a una infección gástrica.
• En el interior de Marruecos existe peligro de malaria y hepatitis B. Se debe estar muy atento a la deshidratación y el riesgo por la alta radiación solar.
• Las normas islámicas vigentes en Marruecos no impiden que el extranjero compre o beba alcohol. Sin embargo, esta prohibida su exhibición publica por lo que se obliga a llevarla en bolsas o paquetes.
• Fumar hachís no es legal en Marruecos. Algunos traficantes dejan correr el rumor que esa droga y la marihuana se pueden consumir legalmente, aunque las autoridades penan severamente a los que son aprehendidos con ellas.
• No se permite el ingreso a las mezquitas a aquellos que no profesan la religión.
• En Marruecos, el regateo ha adquirido el carácter de arte. En cualquier tienda, el comerciante lo invitará a discutir el precio.
• Se debe saludar con la mano. El dar un beso en la mejilla es mal visto y pero si se trata de una mujer. Tampoco se debe hablar a una mujer si está sola. Ante una pareja, siempre se debe hablar al hombre.
• En las regiones rurales se debe pedir permiso a las personas antes de fotografiarlas o tomar imágenes de sus bienes.
• En los hogares marroquíes el visitante debe descalzarse al entrar.
• Maruecos utiliza un sistema eléctrico de 220 V y 50 Hz en la mayor parte de su territorio, pero en algunos lugares se utiliza el sistema de 110V y 60hz.
Curiosidades
• Según los marroquíes, la Mezquita de Hassan III en Casablanca tiene el minarete más alto del mundo. Con 200 metros de altura, la luz colocada en su cima puede ser vista a decenas de kilómetros de distancia.
• En 1777 Marruecos fue la primera nación del mundo en reconocer la independencia de los EEUU y el primer país en alojar una embajada de esa nación.
• En épocas de sequía, las cabras marroquíes se convierten en arborícolas y trepan a los árboles de Argán para comerse las hojas y brotes.
• La universidad de Fez, fundada en 859, es la casa de estudios superiores más antigua del mundo.
• El hombre con mayor cantidad de hijos jamás registrados fue el monarca marroquí Muley Ismael del siglo XVII, cuya prole alcanzó la exorbitante cifra de 888 hijos.
• El término “berebere” significa “gente libre” y recuerda la extraordinaria capacidad de resistencia de este pueblo a las invasiones a lo largo de su historia.
• La película Casablanca fue filmada íntegramente en Hollywood. Aun así, por años hubo personas que afirmaron haber tomado una copa en el bar de la ciudad marroquí donde transcurre gran parte de la película, aunque jamás hubiera existido en la realidad. Se trata en realidad de dos bares, el “Parrot” y el “bar de Rick” construido por las autoridades locales para satisfacer el deseo de los turistas.